¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO 2020!

GRATITUD.- Antes que nada damos Gracias a Dios por otro año más de publicar este su periódico, El Mexicano. Han pasado ya más de 25 años que empezamos nuestra aventura de traerles información por este medio, en verdad no tenemos palabras suficientes para externar nuestro agradecimiento por su apoyo incondicional. Como lo hemos dicho desde el principio, este periódico es de ustedes y para ustedes. Es gratis, nunca hemos cobrado por ningún ejemplar, además que nuestras páginas siempre han estado abiertas para todo aquel que quiera o se atreva a escribir (gratis) en este mismo. Son pocos los atrevidos que lo han hecho y a ellos también les externamos nuestras más sinceras gracias.

FELIZ NAVIDAD a todos y cada unos de ustedes donde quiera que se encuentren. Nuestros deseos son que este año venidero 2020, esté lleno de paz, prosperidad y mucha felicidad para usted y sus seres más queridos.

NUESTRA TIERRA.- En días pasados, gracias a Dios visitamos mi “México lindo y querido.” Nunca me canso de decir lo orgulloso que estoy de ser nativo de lo que muchos llaman ‘La Perla del Pacifico,’ Mazatlán, Sinaloa. Decía nuestro gran compositor mexicano de música ranchera, José Alfredo Jiménez, “Aquí hasta un pobre se siente millonario, aquí la vida se pasa sin llorar…” Claro está que es solo una frase del corrido que José Alfredo le compuso con mucho cariño a mi tierra querida. Lo que quiero decir con esto es que nunca se nos olvide de dónde venimos y porque emigramos a este o a cualquier otro lugar. No olvidemos nuestras raíces, llegar aquí y empezar a ver la vida de otra manera por las abundancias de trabajo, ser empresario, ser mas bendecidos que los que dejamos atrás no nos hace indestructibles por nuestros logros…eso podría llevarnos a olvidar de donde y como venimos a parar aquí. Es cuando empezamos a ver que este mundo según nosotros nos queda chico. Es cuando queremos vivir más por la apariencia, las marcas de modelo de carro, de ropa y hasta del calzado.            Todo eso está bien, debemos de estar humildemente orgullosos de nuestros logros, pero nunca olvidarnos de donde venimos y porque estamos aquí.

Gracias a los que donaron para la compra de cobertores para la gente en la Sierra de Guerrero. El pasado martes 3 de diciembre enviamos la cantidad de $1,200 dólares para la compra de las mismas. ¡Feliz Navidad!

 

GORDITAS EN LA SIERRA.- Durante nuestra estancia en Mazatlán, fuimos a un lugar en lo alto de la Sierra Madre Occidental. Hermoso lugar a solo hora y 45 minutos del puerto, donde el clima cambia de los 80 grados en Mazatlán y en  cuestión de hora y media está nevando en dicho lugar de la Sierra. Majestuosas montanas y pinos. Qué decir del canto de los arroyos y cascadas por doquier, y de su gente  humilde y trabajadora que es feliz con lo poco que tiene materialmente hablando. Anduvimos todo el día explorando el pueblo, Nuevo Chavarría y sus alrededores, y ya en la tarde teníamos mucha hambre. Cuando salimos del pueblito rumbo a Mazatlán llegamos a un lugar a un lado de la carretera. Era lo que aquí le llaman una shack / choza o un cuartucho de madera…había un letrero que decía “Se venden gorditas,” y rápido dijimos de aquí somos. Al bajarnos del auto mi hermano Jesús pregunta, ¿de qué tienen? Y la señora le dice que tiene de chicharrón, guisado y rajas pero muy poquitas. Escuche decir a mi carnal, “vámonos a otro lugar, somos muchos,” pero antes de eso yo le pregunte a la señora, ¿tiene de frijoles? Y me dice rápidamente “si tenemos de frijolitos con queso” –a mi déme una de esas le dije y fue así que todos los demás que íbamos (10) empezaron a pedir.

Molino donde Ulisés molía el maía para las suculentas gorditas.

Al final con lo poco que tenían quedamos todos pandos y muy satisfechos. Que decir que el maíz para hacer la masa de las gorditas era pasada por un molino. El queso y frijoles que llevaban las gorditas, además de la salsa y todo lo demás era el producto de lo que la familia cosechaba y sembraba. ¡A eso le llamamos orgánico hoy en día!

Molino donde Ulisés molía el maía para las suculentas gorditas.

5 ESTRELLAS. Comimos mejor que en ningún otro restaurante 5 estrellas, y al pagar la familia no quería que les dejáramos propinas, “¡no, no por favor ya no nos deje mas con lo que consumieron es más que suficiente!” decía la señora.

A lo que voy es que esas son nuestras raíces, esa es nuestra tierra y nuestra gente que dejamos atrás. La señora que atendía el lugar se llama Carityna y tiene 4 hijos, dos mujercitas de 14 y 18 años de edad que le ayudan a hacer las gorditas y sus dos niños de tres y 13 años de edad que le ayudan a cortar la leña el más grande y el de 3 años arrima la leña a su hermano mayor.

Le preguntamos a Ulises (jovencito de 13 años) ¿vas a la escuela? Y rápido nos contesto, “¡sí, quiero ser abogado!” –Sus dos niñas también nos dijeron que quieren ser doctoras, la más chica de 14 años quiere ser médico forense y la más grande de 18 años ya se está preparando para ingresar a la universidad, para estudiar y ser médico militar. Todos ellos trabajan en la ‘chozita’ arriba mencionada que les sirve también como casa donde duermen.

Ulisés moliendo el maíz para hacer las gorditas en la Sierra madre. Ulisés quiere ser abogado y camina más de una hora para llegar a la escuela todos los días.

 

¿Dónde queda la escuela de sus hijos? “queda un poco lejos, a más de una hora caminando nos dijo Carityna su mamá.” O sea que, ¿¡todos los días caminan tres horas para ir y venir a la escuela!? “si nos dijo la señora.” Amigos podría decirles mucho más de esta que para mis es una bella y muy motivadora historia de cómo vive feliz nuestra gente con los pocos recursos que tienen. Así es ‘paisano’ nuestra gente, la misma gente que usted y yo dejamos atrás cuando decidimos salir de nuestro lugar de origen y venirnos a aventurar al país del norte. La misma gente que sigue viviendo allá y que tiene sueños de llegar a ser algo en esta vida, igual que usted y yo tenemos sueños para nosotros o para nuestros hijos. La misma gente que necesita un pan, una cobija o tan siquiera que se acuerde de ellos de vez en cuando y les envíe unos $20 o $30 dólares para ayudarles a solventar su Navidad. Es triste decirlo pero atrás hemos dejado a mucha gente nuestra y nunca volvimos la mirada para ver sus necesidades.

Gael es el niño de 3 años de edad que arrima la leña a su hermano Ulisés, para que su mamá prepare las gorditas. Ellos no tienen electricidad ni agua potable, mucho menos televisión…

Nunca debemos de olvidar nuestro origen, mucho menos nuestras raíces. Tenga cuidado porque el orgullo podría llevarnos a olvidar nuestras raíces y de dónde venimos, eso podría llevarnos a ser presumidos y querer humillar a quienes nos rodean. Esta experiencia, a mi hizo reflexionar y poner más los pies en la tierra sobre quién soy y de donde vengo. Me hizo ver que lo material es solo pasajero, la gente que vive en lo más alto de la Sierra así como en muchos otros lugares donde no hay tanto como aquí tenemos, tienen lo más importante de la vida que nada: ni todo el dinero, tablets, teléfonos, autos, tenis de marca pueden comprar…y se llama, ¡FELICIDAD y mucha LIBERTAD!

Con mucho cariño dedicado a Carityna y su hermosa familia que viven y trabajan en lo más alto de la Sierra Madre, entre Durango y Mazatlán,

Editor

Fernando Zapari

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