Recuerdos y tecnología

Jorge Isaac Casasola (Choza)
Recuerdo una parte de mi infancia. En la casa había un radio rojo que funcionaba con cuatro baterías. Siempre había discusiones por el gasto que representaban las pilas.
Con apenas ocho años, tomé una plancha vieja, le corté el cable y coloqué un extremo en cada uno de los contactos donde iban las baterías. Lo conecté… y el radio explotó. Luego lo puse de nuevo en su lugar, como si nada hubiera pasado. Obviamente, yo era el que siempre pasaba en el patio armando y desarmando cosas, así que me gané unos cuantos fajazos.
Siempre soñé con ser astronauta, científico o doctor. A veces pienso que nací en una época equivocada. Todo lo que sé lo he aprendido por mi cuenta; hoy a eso le llaman ser autodidacta. Y entonces me pregunto: ¿qué habría sido de mí si alguien hubiera fomentado un aprendizaje técnico orientado a lo que realmente me apasionaba?
Hoy vemos cómo la inteligencia artificial comienza a sustituir muchas tareas realizadas por profesionales. Tal vez sea el momento de rescatar una educación más práctica, como la de antes: artes industriales en el colegio, educación para el hogar en la escuela y, sobre todo, la oportunidad de descubrir los talentos ocultos de nuestros niños y jóvenes.
Estoy convencido de que una parte importante de la fuerza laboral del futuro estará en muchos oficios que hemos ido olvidando; oficios en los que el ingenio, la creatividad y el talento humano seguirán siendo irremplazables por cualquier máquina.

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