En estos días, viendo el acontecimiento de unos jóvenes jugadores soccer en mi país,involucrados en fiestas y demás, como también ocurre en el transcurso de nuestras vidas, vemos gente con mucho talento: inteligentes, destacados en clase, diestros en los deportes, que tocaban algún instrumento musical, ágiles para el dibujo… en fin, sobresalían en algo; gente talentosa.
En muchos casos (no en todos ),factor importante, la falta de disciplina, los convertía en personas que, por una u otra razón, caían en una zona de confort. Al paso de los años, esos talentos terminaban en nada.
Por el contrario, había gente a la que le costaba el estudio, un deporte, todo lo opuesto a lo antes mencionado, pero con una constante: la disciplina. Con una vida ordenada, tal vez no llegaron a ser el número uno en promedios, en alguna disciplina deportiva, ni escribieron un best seller, pero gracias a su perseverancia lograron una vida sólida, próspera y ordenada.
Como decían nuestros antepasados: no nos durmamos en los laureles. Si algo he aprendido en la vida es a tener a Dios presente, tratar, después de muchos desórdenes, de tener disciplina y explotar talentos que siempre tuve y desperdicié.
Porque hay algo más triste que no tener talento: tenerlo y dejar que muera por comodidad, desorden, falta de Dios y perseverancia. Mientras haya vida, siempre habrá oportunidad de levantarse, reencontrarse con el propósito y comenzar otra vez. Y si se es joven, entender esto temprano puede marcar la diferencia entre una vida llena de excusas y una vida llena de realización.
Jorge Isaac Casasola Orozco (Choza)
El Mexicano News Providing local and national news