Por las mañanas leo mi Biblia en ucraniano, simplemente para mantener la fluidez del idioma. Hago esto todos los días. En este momento estoy leyendo el Libro de Josué y encontré una pregunta muy interesante: “¿Hasta cuándo van a esperar para tomar la posesión del territorio que les otorgó el Señor?” (Josué 18:3). Esa pregunta me hizo pensar por largo tiempo.
Un poco de trasfondo nos ayudará a ver mejor el cuadro. Después de cruzar en seco el Río Jordán, Josué introdujo al pueblo de Israel en la Tierra Prometida donde fluía leche y miel. La meta era echar a los pobladores enemigos y tomar posesión de la promesa que Dios le habíahecho a Abraham. Con entusiasmo tomaron Jericó, los muros cayeron y obtuvieron la victoria, y así sucesivamente. Pero con el correr del tiempo como que aflojaron y no hicieron lo que debíanhacer. Ya estaban en la Tierra Prometida, más o menos 6 o 7 años, y varias tribus y personas no tienen la posesión del “territorio que les otorgó el Señor”. Note que el verbo “otorgó” está en pasado. En otras palabras, esa posesión ya era una realidad. Ese mismo versículo, en otra versiónde la Biblia se traduce de la siguiente manera: “negligentes ¿qué están esperando?”.
Hoy, quiero hacerle esa misma pregunta a usted. Ruego a Dios que esta pregunta cale hondo en su corazón y mente. Como respuesta a ella, quisiera ver y oír una reacción de cambio, una decisión o algún nuevo emprendimiento de parte suya. ¿Hasta cuándo piensa esperar para comenzar a realizar su sueño? ¿Se ha dormido en los laureles? O, ¿tal vez lo que soñó era una pesadilla? Sí, a veces las pesadillas, las frustraciones o alguna mala experiencia rompe nuestros sueños y nos quedamos estancados. Pero recuerde que eso no nos justifica más bien deberíainspirarnos para tomar el impulso y seguir adelante.
Quizás si le recuerdo la historia de José le ayude a reflexionar. Él era uno de los hijos de Jacob, era el que tenía grandes sueños. Aparentemente por las dificultades, celos y envidias de otros, sus sueños se iban desmoronando. Los hermanos se burlaban y decidieron venderlo a Egipto como esclavo. Por una falsa acusación pasó tiempo en la cárcel donde ayudó y sirvió al carcelero. Interpreta el sueño de un preso que, cuando recobró la libertad, se olvidó de él. Pero Dios nunca se olvidó de José, ni lo dejó solo. José continuó siendo persistente y fiel al Señor, y al final del camino logro que sus sueños se hicieran realidad. Al final pudo exclamar: “lo que ustedes planearon para el mal, Dios lo cambio para el bien” (Génesis 37-42)
Dios ha puesto en usted capacidades, habilidades y dones. Comience a ejercitarlos, practicarlos. Échese al agua y comience a hacer algo, no se cruce de brazos. No sea que desperdicie las oportunidades y los años, y al final no logre nada. Conozco gente que se han ido de este mundo sin haber logrado sus sueños.
Hoy quisiera aplicar el famoso dicho popular: “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Ayer ya paso, y mañana quizás no vendrá, hoy es su oportunidad. Ordene su vida, ofrézcala al Señor su Dios y comience a cumplir el Gran Mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón… y a tu prójimo como a ti mismo”. Esfuércese, trabaje, estudie y ayude al prójimo.
¿Hasta cuándo piensa esperar? Anímese hoy y haga que sus sueños se hagan realidad.
Bendiciones.
Dr. Pedro Yaruchyk
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