Jorge Isaac Casasola (Choza)
En ocasiones nos preguntamos cómo alcanzar la felicidad. Nos enfocamos en lo material, en la pareja y en los logros personales y familiares. Sí, todo eso nos da momentos de alegría, pero con el tiempo descubrimos que esas alegrías son pasajeras.
Entonces aparece el vacío. Nos sentimos mal, le pedimos a Dios que nos dé fuerza y seguimos adelante. Sin embargo, al mirar atrás, vemos que ese mismo ciclo se ha repetido muchas veces y nunca nos dio la plenitud que buscamos.
A lo largo del camino cargamos problemas que muchas veces no son nuestros. Eso nos agobia, nos entristece y hace que descuidemos nuestro propio ser.
Los hijos crecen y se van, la pareja puede desaparecer, y queda la persona, muchas veces viviendo de recuerdos: viendo fotos, recordando momentos y tratando de revivir esas alegrías, buscando una felicidad que parece eterna.
Pero la verdadera felicidad es más sencilla: está en tener paz. Estar en paz es la verdadera felicidad. Paz con Dios, con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea.
Cuando dejamos de lado la frustración y empezamos a trabajar en nosotros mismos, comenzamos a construir esa paz. ¡Y es ahí donde descubrimos que es lo único que nos da el descanso que tanto anhelamos la verdadera felicidad! (choza)
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