Dr. Pedro Yaruchyk
Creo que es mucho más fácil aprender las lecciones cuando vemos esos principios siendo practicados por otras personas. Así que le invito a echar un vistazo junto conmigo a la vida de Doña Ana. En el Evangelio de Lucas 2:36-38 dice: “Había también una profetisa, Ana, hija de Penuel, de la tribu de Aser. Era muy anciana; casada de joven, había vivido con su esposo siete años, y luego permaneció viuda hasta la edad de ochenta y cuatro años. Nunca salía del templo, sino que de día y de noche adoraba a Dios con ayunos y oraciones. Llegando en ese mismo momento, Ana dio gracias a Dios y comenzó a hablar del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén”. (NVI)
Aquí vemos que Ana era una viuda, anciana y parece que se pasaba todo el tiempo en el templo, hablando a todos acerca de la redención que vendría a Jerusalén. Veamos:
1. No se daba por vencida. Estoy Seguro, que usted, como yo, muchas veces nos queremos dar por vencidos. Como decimos, nos dan ganas de “tirar la toalla”. Nos cansamos, nos enfermamos y nos viene el desánimo, pero en algún momento, alguien viene y nos reanima. Ana continuó orando por 60 largos años y mientras oraba, hablaba a otros acerca de Cristo. Imagínese, si Dios hubiese contestado las oraciones de Ana al díasiguiente, muy pocas personas hubiesen oído de la redención, pero en esos largos 60 años, muchísima gente oyó el mensaje. Dios tiene el tiempo perfecto y sus propósitos. No se dé por vencido.
2. Siempre obedezca lo que Dios le manda hacer. Dios le dijo en lo que ella debíaocuparse, ella escucho y obedeció. ¿Cómo andan las cosas con usted? ¿Es usted obediente o desobediente? ¿Perezoso? ¿Temeroso? Recuerde que las bendiciones que trae la obediencia es mucho más que nuestros temores y preocupaciones.
3. Siempre sea fuerte. Aunque el esposo había fallecido y se quedó sola, ella es ejemplo para nosotros que Dios nos ayudará y sostendrá aun en las circunstancias más difíciles. Esto nos enseña que Dios nos usa, sin importar las circunstancias: viudez, pobreza,riqueza, etc. Como dice la Palabra de Dios, “siempre el Señor cumplirá en mí su propósito”.
4. Dios siempre proveerá para nosotros. Ana sabía por experiencia que Dios SI contesta las oraciones. Ella dependía de la bondad de otros para sus necesidades de pan y ropa. Nunca le faltó nada porque el Señor lo prometió cuando dijo: “nunca te dejaré ni te desampararé”. Sus bondades y misericordias son grandes. Confía en Él y experimentarás que nunca te abandonará.
5. El ayuno siempre produce buenos resultados. En nuestra sociedad, mucha gente vive para comer, y en otros lugares, a la gente no le alcanza la comida para vivir. Mucho creen que hablar de ayuno no es prudente, pero, el abstenerse de los alimentos para dedicarse a fervientes oraciones trae fortaleza espiritual. Así como usted ayuna para liberar su cuerpo de toxinas innecesarias, en el área espiritual sucede lo mismo. Para salir triunfantes de las tribulaciones y entrar al Reino Eterno de Dios hay que ayunar.
6. Ser comprometido es imperante. Ana estaba comprometida con hablarle a todos acerca de la venida del Mesías, el Redentor. Ese mensaje traía fortaleza a Ana para continuarcon su cometido. Su carácter se fortalecía, crecía en la esperanza, y hasta se olvidaba de sus propias necesidades.
7. Siempre debemos ser atrevidos. Debemos tener el coraje y el valor para seguir adelante. No dejemos a nadie sin contarle de la gran esperanza que tenemos en Jesucristo. ¡Qué el Hijo de Dios vino a este mundo, nació de la Virgen María, fue a la cruz y allí pago el precio de todos nuestros pecados, que Él quiere perdonarnos, limpiarnos, darnospropósito en la vida y prepararnos para la eternidad!
8. Siempre testifique acerca de Jesucristo. Demuestre con hechos y palabras que usted es un seguidor de Cristo. Jamás se avergüence. Pablo decía que él no se avergonzaba del Evangelio (las buenas noticias) del Señor Jesucristo “porque es poder de Dios para la salvación a todo aquel que cree en Él”.
9. Siempre preste atención a las indicaciones que el Señor le da. Ana sabía quién era ella y que quería Dios de ella y le obedecía. Estaba convencida de que “si alguno esta en Cristo es una nueva creación”, dejando atrás todas las cosas de la vida pasada.
10. Siempre necesitamos aprender y practicar la paciencia. Ana esperó por muchos añosel día que por fin llegó. Fue una de las primeras pocas personas que vio la salvaciónpreparada por Dios y por eso lo adoró. La paciencia le trajo a su vida muy buenos resultados.
Aquí aprendemos de Ana, una mujer devota a Dios que dedicó su vida a la oración. Dios la bendijo con el don de la profecía y con la bendición de ver al Niño Jesús. Ojalá que usted aprenda, del ejemplo de Ana, la importancia de pasar tiempo con Dios en oración, ser paciente y contarle a todo el mundo acerca del Salvador Jesucristo.
¡Qué Dios le bendiga y hasta la próxima!
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